Dr. Alonso Acuña Cañas

(Artículo publicado en: Urología Colombiana, Vol. 1, No 2, 1986)

 

Los colores azul y plata, el caduceo médico y las iníciales S.C.U., conforman los elementos del escudo de la Sociedad Colombiana de Urología.

En varias oportunidades el doctor Armando López ha insistido en la aparición de esta nota; ante la reiterada insistencia de nuestro Presidente, es por lo que me permito hacer esta reseña que tal vez resulte explicativa para quienes se puedan interesar en el tema o en desglosar aspectos históricos de la Sociedad.

Toda familia, institución o grupo específico, en una forma u otra resumen sus objetivos y características en distintivos, emblemas, escudos, logotipos, etc, que definen su identidad.

Apellidos primarios como Gutiérrez, González, Castellanos, o apodos como Palacios, Castillo, Cuña, Campos, etc., todos ellos de alcurnia o de origen humilde, tienen sus propios escudos con elementos en el gules que resultan su procedencia y razón de ser, agrupados dentro de un área que generalmente dividida en franjas en un sentido u otro, delimitan segmentos dentro de los cuales se plasman los elementos distintivos.

En el lenguaje moderno de escudos y blasones, hace su aparición el logotipo, como el mejor tributo a lo elemental, el impacto de lo sencillo, el mensaje simplificado; una letra o dos, un color y un dibujo atractivos y queda así conformado el logotipo con todo su poder de impacto y de mensaje. Sin embargo, el logotipo se reserva más para instituciones de servicio, asistencia o tipo comercial; puesto que instituciones científicas, sociales, o educativas, conservan la tradición del escudo que les imprime por el prestigio de la Heráldica la identidad especial de señorío, tradición y solidez al través del tiempo.

El escudo de la S.C.U., se gestó al iniciarse los años setenta, durante la presidencia del doctor Alfonso Latiff, quien de inmediato acogió la idea lanzada en el seno de la Junta Directiva por el doctor Jorge Cavelier G., como secretario ejecutivo correspondió a quien suscribe esta nota, concretar esta inquietud.

Veamos, entonces, el porqué de los elementos que le caracterizan:

El color hasta ese entonces tradicional en la Sociedad era un verde azuloso, como símbolo amalgamado de esperanza y nobleza. Sin embargo por dificultades tipográficas esta combinación se hizo impracticable y evolucionó hacia el azul celeste, lo cual no tiene relación alguna -claro está- con significados políticos, deportivos o de otra índole; solamente lo conocido, como lo son el cielo sin horizontes y la nobleza, , virtudes que siempre se han relacionado con este color. Es sabido como en la Heráldica los colores de gran impacto estético como el oro y la plata, combinan con otros; y es así como el dorado lo suele hacer con el rojo, cuanto el plateado con el azul; dentro del que demarca el contorno de los escudos, los colores pueden disponerse en franjas o barras que demarcan campos de predominio horizontal o vertical. Por una razón estética, a las barras laterales se les dio el color azul y a la central el plata, para que dentro de ésta, en un campo mayor resalte en negro el emblema. Azul para el topo y plata para redondear la distribución. Y nada más de colores, en razón de la sencillez y la economía. Los campos en el gule: Las barras azules laterales demarcan el campo interior plateado el cual contiene la simbología institucional. Predominan pues, los campos de sentido vertical; los campos horizontales suelen hacer alusión a la extensión; los verticales dan más la sensación de firmeza y profundidad, características estas últimas más relacionadas con los atributos de una Sociedad Científica y gremial como la nuestra.

El campo central contiene el símbolo básico y fundamento profesional. Primero: médicos -con el conocido caduceo y serpiente, legados de Esculapio- rematado encima por las siglas de la Sociedad S.C.U., lo cual nos identifica como especialistas en nuestra materia. El mensaje es entonces completo, evidente y sencillo. El atiborrar de elementos los campos tiene un triple peligro; el primero, que los elementos solo tengan significado para quien los conoce (ver un cistoscopio cruzado con un beniqué sobre una vejiga o riñones); segundo: muchos elementos resulten antiestéticos y al momento de la reducción al tamaño de un escudo de solapa, queden apiñuscados en un borrón; y tercero, que al paso del tiempo -siempre el mejor juez- aparezcan obsoletos. Y no faltaría una candente Asamblea de la Sociedad, para fines de la década del noventa, en que algún bisnieto de Lupi Sergio o de Alfonso Parra reclamaran la sustitución del citoscopio, no ya por el nefroscopio o "deferentoscopio", ni siquiera por la bañera de doceava generación, sino por el símbolo de algún armatroste de resolución súper magnética; pues en estos casos, la simbología corre el riesgo que por obsoleta quede en el ridículo; como sucede con el amado escudo de nuestra República de Colombia, que si bien tendrá sin duda siempre su belleza decorativa, los elementos de sus campos no corresponden al país en que vivimos: ni tenemos canal, tampoco cuerno de la abundancia (qué va!!) y mucho menos granadas, que son frutas que además de esquivas para darse en el trópico, bien pudieran ser reemplazadas por zapotes, chirimoyas, bananos, pitayas o cualesquiera de las que sí se dan con exclusividad en nuestro medio.

El diseño del báculo y culebra, se hizo hace más de quince años, con un sentido simplista y aerodinámico, de tal manera que al troquelar el escudo para confección metálica o elaborar el clisé para tipografía, no se perdiera su nitidez y conservara su estética al pasar del tiempo.

Aparece el escudo rodeado por laureles a los lados, y finalmente un tope superior para enmarcarlo caprichosamente arriba.

El tope no tiene pues otro significado, que el de un elemento más del dibujo lo cual es permisible en Heráldica; en escudos de familias en épocas medievales, era común rematarlos con un yelmo, que en mirando a la derecha significa descendencia legítima y lo contrario si miraba a siniestra. El laurel a lado y lado, no solamente enmarca el escudo, recurso decorativo, sino que significa ahora, como también desde el tiempo de los Césares (Julio César - César Augusto, César Vespasiano, Trajano, etc.) la tenencia del poder; ellos enmarcaban su cabeza con corona de laureles, para ungirse en el poder; poderío científico, gremial y económico serían entonces los atributos que deseamos para nuestra Sociedad.

Esta es pues, la breve reseña historia anecdótica con incursión heráldica de nuestro escudo; no es pues más, pero tampoco es menos.

(Este escudo fue diseñado por el Dr. Alonso Acuña Cañas, autor de este artículo.  El escudo apareció en la presidencia del Dr. Alfonso Latiff Conde en 1976)

 

 

 

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